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Ansiedad y sordera

El 65 por ciento de los adultos que experimentan situaciones de estrés o ansiedad pueden presentar dificultades auditivas.

Una de ellas es una pérdida de capacidad auditiva repentina, conocida como la hipoacusia sensorial súbita o sordera súbita idiopática. Se caracteriza por una pérdida auditiva de al menos 30 decibelios, sin origen aparente o de causa desconocida que suele durar un periodo de 3 días. En muchos casos, al final de ese periodo, el paciente recupera la audición aunque en otras ocasiones los problemas auditivos persisten de forma parcial, apareciendo en algunos casos el temido tinnitus (percepción de un ruido o zumbido en los oídos).

En estos pacientes, la alteración de su capacidad auditiva supone un deterioro en el modelo de comunicación y un perjuicio de su calidad de vida lo que puede empeorar su situación de estrés, pudiendo llegar a estados de depresión, según demuestran los últimos estudios realizados.

Una causa y efecto que se retroalimenta en una secuencia muy desfavorable para el bienestar de la persona.

El tratamiento convencional más común para la sordera súbita son los corticoesteroides, sobre todo cuando no se conoce la causa. Su función es reducir la inflamación para que el oído interno vuelva a nutrirse con el flujo sanguíneo regular.

Aún así, el otorrinolaringólogo y psicólogo Dr. Alfred Tomatis ( 1920 – 2001) desarrolló otras interesantes aportaciones para tratar este trastorno de manera más holística, menos invasiva, abordando la causa que puede generar el síntoma de sordera.

El nervio vago, el tímpano y la sensación de bienestar

El oído está conectado con el décimo par de nervios craneales, llamado vago o neumogástrico, un nervio a la vez sensorial, motor y neurovegetativo.
El nervio vago es el más largo de los nervios craneales. Fiel a su nombre, este vagabundea desde el tronco cerebral hacia casi la totalidad de los órganos del cuerpo.

Una de las ramas de ese nervio, llamada auricular sensorial, inerva tanto en la parte inferior del conducto auditivo como en el tímpano. De hecho, se trata del único punto de contacto del nervio con el exterior. El tímpano pues, desempeña el papel de antena receptora de mensajes del exterior para comunicarlos a los órganos internos. Esta conexión, según Tomatis, es la clave para comprender algunos fenómenos de las enfermedades psicosomáticas. Examinando los órganos que inerva el nervio vago, podemos hacernos una idea de la importancia de éste: bronquios, esófago, corazón, estómago, vesícula biliar, bazo, páncreas, riñones, intestinos, recto…

Asimismo, el nervio vago inerva en colaboración con el nervio espinal con algunos músculos del cuello. Cuando alguien tiene una postura encorvada denota un mal funcionamiento de los músculos laterales de cuello, no pudiendo endereza su postura por más que lo intente. No deja de ser curioso que esta postura sea característica de una persona en un estado depresivo.

Pero más importante es aún la función de control de una parte del sistema nervioso autónomo. Éste regula los ritmos vitales del cuerpo, como el ritmo cardíaco, la respiración, los ritmos circadianos… El sistema nervioso autónomo está compuesto de dos partes: el sistema simpático y el parasimpático. El nervio vago controla este último. Idealmente, los sistemas parasimpático y simpático deberían trabajar en perfecta armonía. El parasimpático, por ejemplo, dilata los vasos sanguíneos y reduce la frecuencia cardíaca; el sistema simpático hace lo contrario, y cuando hay un desequilibrio entre los dos sistemas pueden producirse dificultades respiratorias o de ritmo cardíaco.

Dada la relación entre el nervio vago y el tímpano, según Tomatis toda estimulación del tímpano repercutirá sobre el sistema nervioso autónomo.
Cuando el tímpano no tiene suficiente tensión, los sonidos que le llegan lo hacen vibrar excesivamente, produciendo una gran sacudida que pondrá en resonancia todo el trayecto del nervio vago, afectará a nivel de palpitaciones, dificultades digestivas, insomnio, etc.

Mientras que si el tímpano tiene la tensión correcta, los sonidos no lo hacen vibrar y el sistema parasimpático funciona eficientemente.

Por ello, uno de los objetivos de la terapia de Tomatis®, es el aumento de la tensión del tímpano y a través de este estímulo, regularizar las funciones del nervio vago de descanso y relajación, tan necesarios para la salud y el bienestar.

Julia ha tenido un episodio de sordera súbita

Julia es una mujer de 26 años que ha sufrido un episodio de sordera súbita que le ha durado 5 días sin audición y que ha ido recuperando poco a poco.
Acude a la consulta después de tres meses de este suceso. Trae una audiometría reciente en la que se muestra umbrales de audición normales.
De todas maneras, Julia dice no sentirse bien, tiene un pitido intermitente en su oído izquierdo, se pone muy irritable con el ruido habitual de los niños a los que cuida, no soporta estar en un ambiente sonoro de una cafetería y le molesta tremendamente no poder disfrutar de su pasión, el teatro, ya que no capta con claridad los diálogos. Añade a su malestar la pérdida de su capacidad de memorizar pequeños textos, por lo que ha decidido no participar este año en el festival anual de teatro amateur de su localidad.

Se siente muy angustiada, no puede entender porque no puede tener una vida normal si ya oye bien. Duerme fatal y dice tener el estómago cerrado desde entonces, con unas digestiones pesadas y sensación de ardor en el estómago.


Audición y escucha

Lo primero a atender en Julia es poderle dar una explicación a esta cuestión que la tiene perturbada, parece que oye correctamente, pero no escucha bien.
De eso se trata. Hay una gran diferencia entre oír y escuchar. Oír se trata de una acción puramente pasiva; nuestros oídos perciben los sonidos sin analizarlos, como dos micrófonos a cada uno de los lados de la cabeza; los huesos, las células y los nervios hacen posible la audición. Sin embargo, la escucha pertenece a otra dimensión, a caballo de los mecanismos anatómicos y neurosifiológicos del oído; implica deseo, curiosidad, atención y concentración. Es decir, implica el funcionamiento del cerebro, el cual reacciona a cambios en nuestro entorno: se apasiona, se aburre, se distrae, … y en caso de muchas preocupaciones, se estresa.

Tan solo con esta información, Julia empieza a relacionar hechos en su vida que dan sentido a la vivencia tan perturbadora para ella.

Test de escucha

La prueba del test de escucha establecida por el Dr. Tomatis parecida a una audiometría, que mide la respuesta de sensibilidad auditiva vía aérea y ósea, y proporciona información sobre el complejo mecanismo de escucha, muestra:

  • Hipersensibilidad en frecuencias agudas, lo que denota un estado de dificultad en control del estrés. El tímpano no está ejerciendo su función reguladora con normalidad. Denota un estado de ansiedad y alta sensibilidad.
  • Existe una retracción de la curva ósea en ambos oídos en las frecuencias medias (lingüística y comunicación). Puede sugerir una necesidad de retraimiento, no se está preparada para expresar el mundo interno o no poder sostener una comunicación sin sensación de sentirse herida.
  • En las frecuencias graves (cuerpo) existe un punto de acercamiento excesivo también en ambos oídos, lo que puede sugerir un episodio de dolor o shock en el cuerpo.

La dominancia de oído es el derecho, lo que permite una buena predisposición a la eficiencia de las funciones cognitiva-lingüísticas, afectiva y de recarga energética, aunque en este momento la resistencia emocional muestra un signo de debilidad, por lo que sugiere que se está en un momento de desbordamiento emocional.

Interpretación para Julia del test

A partir del test de escucha, Julia se abre a explicar la situación que para ella desencadenó el episodio de sordera súbita.
Se encontraba en una situación de mucho estrés prolongado preparando oposiciones como maestra, con poco tiempo para su dedicación ya que debía trabajar en varias ocupaciones para poderse mantener emancipada de sus padres.
Explica que el episodio de sordera se inició al levantarse una mañana después de un gran disgusto la noche anterior, al recibir la noticia de que su pareja había decidido dejar la relación.

Aún con su hipoacusia, se centró en los estudios y pudo realizar las oposiciones con todo el malestar que estaba teniendo justo al ir recuperando la audición.

No ha querido o podido dedicarse a atender el duelo de la ruptura de la relación. Dice que prefiere no hablar de ello.

En cuanto al cuerpo, está padeciendo actualmente de ciática que ella hasta ahora relacionaba con las horas de estudio y el cuidado con los niños, pero que durante la sesión empieza a abrir otras posibilidades, llega a expresar que quizás la pierna le duele por la ansiedad o por la “puñalada que recibió” y no ha podido atender.

Neuroestimulación auditiva

El objetivo de una estimulación neurosensorial auditiva con el método Tomatis se dirigió a bajar los niveles de hipersensibilidad, ejercitando el tímpano para aumentar su tensión, recuperar la buena gestión emocional y preparar el terreno para acoger la comunicación del mundo interior y mostrarla al exterior.
Durante el período de las 14 audiciones en su casa de la música preparada, Julia me iba informando de episodios de gran tristeza, de haber llorado mucho, pero que también había dormido de manera tranquila y reparadora. Los pitidos en los oídos habían ido remitiendo.

Al acabar esta fase de estimulación pasiva, pasó a realizar el trabajo activo con su propia voz, con forbrain®, un micrófono que recoge su voz, la pasa por un filtro dinámico y la retorna por vía ósea. Este proceso sorprende al cerebro y lo mantiene atento al mensaje, estimulando la percepción y la integración sensorial. Escucha su voz de forma distinta y más clara, gracias al efecto del bucle audio-vocal.

Durante este período de trabajo activo, Julia pudo experimentar un sentir muy agradable con su propia voz. Se sintió mucho más centrada, más tranquila y decidida a la vez. Se animó a probar de memorizar los textos de teatro y el resultado fue tan satisfactorio que me informó que había retomado los ensayos para el festival.

Está más enfocada en su bienestar y en preparase para no repetir errores que veía ahora con claridad en la relación con su anterior pareja.
Cierre y conclusión de este período.

Julia está satisfecha con este proceso. Le ha servido para dar significado a las vivencias y poder entender la relación entre mundo psicológico y físico.
Nuestros oídos están equipados con filtros físicos que conducen el sonido hacia el oído interno y que permiten afinar la audición. Pero existen otros filtros, de tipo psicológico, que se originan en nuestras experiencias personales. La escucha es un proceso selectivo, condicionado por las circunstancias de vida. Hay momentos de estrés en los que el cerebro prefiere no escuchar y el oído se adapta entonces a este rechazo.

Y, a la vez, es una señal de alerta que nos “grita” para que podamos observar de qué manera estamos acogiendo nuestro mundo emocional.

Julia ha empezado un proceso de desarrollo personal para no precisar más sordera física para poder escucharse.

Rosa Chacón, terapeuta de la escucha y sistémica, método Tomatis®.

 

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